jueves, 7 de mayo de 2015

LA DESPEDIDA

 Tía Engracia en aquel momento critico dejo escapar lo que hacía tiempos inmemoriales había leído en el libro de los pergaminos encontrado en las profundidades de la cueva llamada del diablo, estaba escrito y dicho dijo tía Engracia; "la noche en que uno de los del lugar muera nevara sin cesar" y sin dar nombre todas sabían que ese uno era Pablo, ya que desde prácticamente el momento en que tía Luna lanzo el grito de dolor comenzó a nevar.
 Las mujeres al mando de tía Engracia y tía Luna todas junto al cadáver de Pablo decidieron que debían de procurar que no se descompusiera hasta poder darle sepultura una vez que dejara de nevar, ya que dudaban que sucediera el milagro de que parara de nevar. Tía Luna les dijo manos a la obra, pues hay que intentar que el cuarto parezca una nevera, comencemos a poner incienso, el romero y toda hierba buena que se pueda a su alrededor ya que este tiempo no nos va a dar tregua. Una vez acabaron de acondicionar el cuarto y a Pablo, tía Luna se había vuelto a quedar a solas junto al cuerpo presente de Pablo en la habitación fría como una nevera, sentada cerca del cadáver tía Luna togada con su toquilla para así procurar que sus sentidos huesos no cogieran el frío ambiente de la habitación, le decía en pensamientos a Pablo todo lo que en vida no se atrevió nunca a decirle, ahora como si la pesadez del cansancio de la larga noche pudiera con la robusta figura de tía Luna comenzó a hablar en voz alta.
 Hay Pablo si pudieras verme con la toquilla que tantas veces te hizo suspirar, pues no iras a decirme ahora que no es verdad, que cada vez que con ella me veías suspirabas, que contento te pondrías y tus ojos brillarían como los ojos de los gatos de satisfacción y alegría, igual que cuando la destartalada ventana que daba al patio de mi casa mirabas a ver si tenía un descuido y te dejaba observar aquellas partes de este cuerpo serrano que tantas veces calentaron tu mente. Cuantas veces me e acordado y las pesadillas que e tenido que soportar en las noches cuando decidiste embarcarte en aquella guerra civil de la cual pensé que nunca volverías, si así es, por lo tanto perdóname, e igualmente que grata alegría me lleve, o mejor dicho nos llevamos todos cuando sano y salvo volviste del frente, tras dar por concluida la guerra, pues aun oigo el último parte de guerra del cuartel del general que decía; "en el día de hoy cautivo y desarmado el ejercito rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra a terminado. Burgos 1 de abril de 1939 año de la victoria".
                                                                      (continuara)

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