viernes, 8 de mayo de 2015

LA DESPEDIDA

 
Entonces la espera fue tan larga que daba igual que saliera el sol o no saliera, ya que solo pensaba en tu regreso si acaso era posible, ya que las esperanzas nunca las perdí y así sucedió tal como lo soñé y quise que ocurriera aquel primer día de mayo, cuando se oyó el tañer de las campanas de la iglesia quede sorprendida al ver tu esbelta figura quijotesca sobrellevada por el cansancio de esa caminata que después recordarías con el paso del tiempo con gracia tantas veces rememorando las grandes batallas del Jarama, Guadalajara, Teruel y por fin la del Ebro y como siempre fuiste un idealista y lo seguiste siendo hasta el último momento nos diste todo lo bueno que tu persona encerraba en tus más acérrimos adentros.
 Ahora cuando velo tu cuerpo presente te siento más cerca, será porque dudo si me escucharas o no desde tu callada muerte, así parece que sea más valiente que cuando tenía a mi lado, pero bien sabes que eso no es así, siempre e sido una cobarde cuando te e tenido enfrente, ya que nunca e tenido fuerzas suficientes para decirte lo que te quería y por tanto espero que me perdones. Pablo a veces e pensado con mi propia insolencia y esa forma egoísta que siempre me a caracterizado que si hubiéramos formado una familia no te habría cuidado como te e cuidado en este tiempo, se que dirás que tonta que soy, y tienes toda la razón, ya que se que por tu cabeza nunca a podido pasar esa idea, ya que hiciera frío o calor, si te ocurría cualquier cosa por pequeña que fuera hay estaba como la tonta que soy, como ahora, ¿te das cuenta?, aquí me tienes toda la noche velándote en tu cuarto, mientras las mujeres cargadas de lutos innecesarios al mando de tía Engracia andan por la cocina rezándote sin parar y seguramente abran oído lo que te estoy diciendo, hasta abran comentado que tía Luna habla con fantasmas, pero lo necesitaba, no quería que te fueras haya donde vayas sin saber lo que tanto tiempo e guardado en mi más oscuro interior, igual que se que si no estuvieras tan frío y tan muerto te reirías a carcajada limpia de mi conducta, ya que te conozco como la madre que te pario y que Dios la guarde para el momento de tu encuentro con ella.
                                                                               (continuara)

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