sábado, 3 de octubre de 2015

CAMINANDO POR LA CIUDAD



Camino con la soledad a cuestas
por esta ciudad que es,
la novia del viento
y mientras camino
saludo a mis amores inexistentes
y gozando de esos amores,
unas veces hermosos, otras crueles
me registro los bolsillos adeudados
y la sorpresa es grata
pues de ellos saco treinta monedas,
pero no de plata
sino de un cobre roñoso
y sucio como las calles que piso
entonces enciendo un cigarrillo,
lo saboreo como si fueran sus labios
y se que es el preludio de un suicidio
que poco a poco,
día a día,
noche tras noche
voy tentando a la vez que lo saboreo
pero es que la quiero tanto.

1 comentario:

  1. Si pudiésemos conseguir el Amor, Ese..., daríamos todas las monedas que llevamos en nuestros bolsillos, aunque fuesen del oro más puro. Saludos, Juan Carlos.

    ResponderEliminar