martes, 3 de noviembre de 2015

AQUELLAS TORMENTAS


Ahora que sobre mi cabeza
cae este aguacero violento,
llegan como si de un tiempo pasado
por la larga distancia tal vez olvidado,
los recuerdos que aun siguen en pantalón corto
de cuando al trote crie los sueños de mi infancia,
y es que eran como barcos veleros
surcando la mar soñada,
en tardes de tormenta por el sol recalentada
entonces era cuando mi canto volvía
como la golondrina de su migración
y allí bajo aquel aguacero violento,
sobre truenos que atronaban la calle
bajo el suculento haz del relámpago
me sentía empapado
por la lluvia de un dios desconocido,
que me brindaba sus lágrimas
para saciar aquellos veranos tórridos,
de calor desmesurado
ante la atenta mirada de madre,
que con su seriedad renegaba
el desafuero del niño que era
más después cuando llegaba la calma
con sus tiernas manos me secaba.
Eso eran mis veranos
deseando llegaran aguaceros violentos
para poder cantar bajo la lluvia
y seguir siendo el niño,
que aun ahora espera las tromentas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario