domingo, 24 de enero de 2016

AMANDOSE


Su boca mandaba besos por el aire
cuando no tenía amante que amar.
Y sobre sus sueños húmedos
regalaba caricias a sus senos.
Sus manos eran enredaderas
explorando cada rincón de su cuerpo,
sin más éxtasis que su propio placer
de verse amada y deseada,
por ella misma en aquel entretenimiento
de caricias que la dejaban agotada,
en aquella inesperada soledad
sobre una cama cubierta de estrellas.

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