viernes, 26 de febrero de 2016

ELLA


Fue ella;
entre sus luces y sus sombras,
la que me enamoro
cuando la luz de la luna,
perturbo la estancia
allí bajo la sospecha de una música imaginaria,
dejo su piel al descubierto,
sus senos fruto prohibido
exhalaban olor a fresas,
regados con el frescor del agua de lluvia
cuando sobre mi boca los sentí
y sus ojos, negros intensos,
de mirada despavorida
perturbaban la mirada de los míos,
que no podían imaginar,
lo que aquella noche me daba
al blanco resplandor de la luna
y ella siguió;
Buscando mi boca, con su boca
su mirada, con mi mirada,
sus manos, con mis manos
queriendo atrapar el amor,
de aquella noche,
a la luz de aquel quinqué
para plasmarla en su lienzo
con la precisión,
de la engatusadora artista que era
cuando se desprendía de su ropa,
porque ella misma sabia que era
puro y exquisito delirium tremens.


 

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