lunes, 22 de febrero de 2016

INCUMPLIDAS PROMESAS


Sobre la mesa
unas flores marchitas
dicen adiós a la vida,
y sobre mis manos
ajadas y callosas
"las flores del mal"
me hacen sucumbir ante Baudelaire
y tu en el recuerdo transfigurado
de una odalisca meciéndose el cabello,
me haces pensar,
en como balbuceabas
unas promesas,
jamás cumplidas
pero que quedaban bien
en tu ancha boca,
promesas con principios
a una maravillosa convivencia,
ahora bien
siempre fueron letanías
guardadas en una urna,
esa urna que era tu pensamiento
pues bien decías,
acaso para enamorar
porque sabias que odiar,
lo que se dice odiar
nunca fue conmigo,
por que siempre quise ser amigo,
hasta de mis puros enemigos
decías a mi oído
en un susurro letal,
si pudiera sería;
la voz de tus silencios,
los ojos de tu ceguera,
las manos de tus caricias
y sin embargo eso, simplemente
palabras bien dichas,
las cuales eran reducto de tu pensamiento
que andabas en volandas
buscando otro nido,
donde anidar tus ansias
de perder el sueño en camas frías,
donde si te e visto no me acuerdo
y sin embargo
yo te quería,
con la dificultad,
de un querer sin promesas
con la ceguera,
de aquel que ve
y no quiere ver,
porque si guardaba silencios
si mi voz se enmudecía era,
porque pensaba
que tu eras,
el sorbete de limón
que me curaba la mala digestión,
mi eterna burbuja de champan,
aquella que brindaba
con una sonrisa de oreja a oreja
después de hacer el amor
y sin embargo
todo debió de ser un sueño
hasta el día en que te diste a la fuga
y por eso;
las flores siguen en la mesa marchitándose.

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