domingo, 7 de febrero de 2016

Recuento de vida


La tristeza de estas adobas
por el tiempo erosionadas
que estos ojos contemplan
infinitos recuerdos guardan,
unos son pasajeros,
otros de lo más volanderos
pero al fin y al cabo,
recuerdos son
son como el aire que golpea contra la ventana,
esa ventana de la memoria
que gira como una noria
tras la puerta que gime
el dolor de sus bisagras
más en la soledad de adentro
la memoria sigue intacta,
las viejas fotografías amarillentas
han dejado su impronta en la pared
y el reloj de pared duerme en su silencio,
en la hora empunto
del último que se fue
y cerro la puerta para siempre
mientras los abalorios de la abuela
sobre la destartalada cama,
sed van cubriendo de polvo
y los ancestrales libros duermen su silencio
sobre estanterías de dulce caoba,
allí anda en su soledad
el angosto cuaderno
de páginas de tinta corrida
guardando la memoria de la familia
junto a las mieses recogidas por el abuelo,
entre sol y sol
las cuales reflejan el duro trabajo del campo
cicatrizado en el rostro cansado
y en las ajadas manos,
que le dan la bienvenida a la vejez,
dejando la memoria desierta,
muda de palabras
y ojos completamente ausentes.

3 comentarios:

  1. POESÍA en estado puro, con sonoridad, ritmo, gracia y talento!!
    ¡Enhorabuena! Juan
    Un abrazo

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  2. Muchisimas gracias consciencia, esun placer leer este comentario. Un grandioso abrazo.

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