sábado, 5 de marzo de 2016

PROVOCANDO PASIONES.

 
Todas las noches eran iguales, silenciosas, monótonas, cubiertas de un silencio espantoso.
 Desde que había visto su desnuda silueta tras la persiana y sus manos recorriendo su cuerpo no dejaba de pensar en aquella misteriosa noche.
 cuando por culpa de aquella imagen no podía conciliar el sueño, su cuarto se cubría de una extensa nube de humo producida por los cigarrillos, que iba consumiendo con rabia sin percatarse que encendía uno detrás de otro y cuando ya no le quedaba tabaco cerraba los ojos y soñaba con ella....
 Veía su piel acariciada por aquellas manos sedosas que no dejaban de explorar el cuerpo desde sus labios carnosos los cuales cuando besaba daban un extraño escalofrío pasando por sus turgentes senos allí donde se entretenía palpándolos con más deleite, y tras haber entrado en el máximo trance de su exploración bajaba lentamente por sus piernas hasta llegar a su monte cubierto por el espesor de  la fresca hierba allí se entretenía perdiendo sus manos entre su hermosa entrepierna, hasta llegar al clímax y desbordarse como río en época de riada.
 Ella sabía que era hermosa y que su alargada figura atraía la mirada del más indefenso de los mortales.
 Por ello cada noche a la misma hora comenzaba su ritual, como si de un espectáculo de club de alterne se tratara.

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