domingo, 3 de abril de 2016

AMOR BRAVIO



  Aquí dejo la constancia de cinco poetas amigos unidos por el verso.
  Ellos son:  Viviana
                     Ricardo
                     Juan Carlos
                     Diego Sinmas
                     Audrey Shai.
 
La humedad de la arena que acaricia mis pies al caminar evoca el
placer que me das al  rozar la tersura de mi piel en estos instantes en
que la pasión ocupa cada milímetro de mi cuerpo desnudo, enredado
en las sabanas, esas que emiten el aroma de nuestro amor.
Al llegar el reventar de la ola a mí, es sentir el éxtasis de la
de la emboscada que arremetes con tu vaivén, donde te fundes en mí
orografía convirtiéndonos en uno, viviendo el compas, como si
estuviéramos en medio del mar, meciéndonos dulcemente.
Cual frágil barquita que mece las olas del mar, al compás del aire de tu
suspirar, sintiendo tu cuerpo sobre el mío con tu exhalar fragante
perfume marino que me hace volcar mi boca en tus labios para morder
y besar, sintiendo el deseo de llevarte a la playa para ahí encallar.
Llegando a la playa poder extender tu cuerpo armonioso mi bella mujer,
oh diosa del mar me haces vivir con ganas de ahogar mis deseos en ti,
para así contigo existir, y fundidos los dos en un largo asir de nuestros
cuerpos ahí descansar, sintiendo el fuego que el aire y el mar poder
sofocar no podrán, pues dejarte de amar nunca mi corazón eso hará.
Poniente vomitaba tiernos amaneceres, cuando la sangre de nuestras
venas hervía, y nuestros ojos se incendiaban de deseo, entonces
encallados como un barco fantasma, nos enzarzamos en besos
cubiertos de sal, apaciguados por un oleaje violento, en la lucha de
cuerpo contra cuerpo, el amor era como el amanecer, dorado que
nuestros poros hacia reventar en pleno éxtasis.
Y cuando llego el éxtasis, cerramos los ojos para seguir acariciándonos,
besándonos con besos incendiados
por el placer, que rebosaba de
nuestros cuerpos. El pleno dios del sol nos inundo con sus rayos,
dándonos la bienvenida con el nuevo día, ese día que no deseábamos
que acabara, allí sobre la suavidad del lecho de arena, queríamos
seguir como si fuera nuestro paraíso perdido, como si los sueños que
teníamos se hubieran cumplido.
Y tras tanto golpe de oleaje, mecernos en la playa y acabar,
exhaustos, llego la calma.
Se calmo en un explotar juntos, en dejar de
nosotros salir las aguas, separarnos en un último beso que dejaba
entre sus comisuras, escapar entrecortados suspiros, mezcla de estar
saciados y relajados, un mar en calma.
lanzando, miradas de amor con vergüenzas mezcladas, llego la
mesana, el agua calmada.
despacio......suave...con el alama......
Pero nunca te puedes fiar de la bravura del agua, de que ahora esté
calmada.
Las caricias, las miradas, embravecieron  nuevamente nuestra agua y
otra vez llegaron las olas a la playa.
Este amor jamás serán aguas planas.
Te tengo que amar como oleaje como ola excitada, queriendo chocar con la arena...... en tu playa.
muestro amor.....aguas bravas.
Admito amor que esto de quedarnos anclados en esta ardiente playa
con el mar como testigo de nuestros encuentros furtivos, ha llenado así
mi copa, rebosado cada estrofa de mis versos y dibujado en nuestra
piel lo intimo de nuestras horas.
Y este crujir de sentimientos lo que mueve mis adentros, se vuelca
como ola embravecida, adulterada por lo cálido de tu cuerpo.
Y es que haber anclado en tu mirada ha sido como tocar
suavemente una dulce melodía, como darle una cordial bienvenida a
esos amaneceres donde hemos despertado extasiados entre sabanas mojadas.
Amarte a sido como degustar un gran manjar, galopar por los rincones
de tu elixir y adueñarme sin medida de tu ser a plenitud.
 

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