jueves, 28 de abril de 2016

BAILANDO UN TANGO


Recuerdo aquella noche de tabaco y alcohol
en aquella vieja taberna,
con olor a mugre y sentimientos
apareciste como una deslumbrante flor
y ante mi inquieta mirada,
y tu consabida sensualidad,
desbordaste mis sentidos
cuando al son de aquel tango
comenzaste a bailar,
dejando tu piel sudorosa
sobre los sentimientos de tus ojos
que no dejaban de mirarme,
bajo la provocación de tus labios
y tu fina lengua,
me mandabas besos de locura
sobre aquel aire cargado,
por el humo del tabaco
que sobre aquella niebla de escasa visibilidad
levantabas tu pierna,
regalándome la visión de tu entrepierna
fue entonces cuando mis ojos,
se cruzaron con tus ojos
y al fondo de aquel escenario
una voz me trajo en eco,
"que veinte años no son nada" .

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