domingo, 10 de abril de 2016

DESCRIBIENDOTE


Los gallos
picoteaban las luces del amanecer
cuando tu rostro aceitunado,
era por sus rayos bronceado
y tu negra melena,
oscura como la noche
se recogía sobre una diadema de rosas
cuando tus ojos
claros como la madrugada
derramaban las últimas lágrimas,
sobre el jarrón de porcelana
porque no deseabas que el viento las secara,
y aquel amor en el recuerdo se marchitara.

2 comentarios:

  1. Poema contenido, pero hermoso; equilibrado y preclaro como las primeras luces de la madrugada que los gallos picotean.
    Saludos.

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  2. Buen poema, breve pero con contenido.

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