sábado, 9 de abril de 2016

EN EL BOSQUE DE LA NOCHE

 

No adentramos en el bosque de la noche
la luna sudaba gotas de hermosura,
viendo la pasión desatada
sobre nuestros cuerpos semidesnudos
tus manos recorrían tu cuerpo,
bajo la mirada de mis ojos,
que entre caricia y caricia
ibas liberando una guerra de sentimientos,
tu pasión era una hoguera,
que me incendiaba por segundos
en el momento en que me acerque a ti
cerraste los ojos claros como la luna
y comenzaste a jugar con tu lengua,
entre saliva y besos me cubriste
hasta que la niebla se nos trago,
engulléndonos en el bosque de la noche
por un momento te entregaste a mi,
y sobre aquella entrega
con mi cuerpo sudoroso,
y mi boca seca
necesite beber de tu fuente de jugos,
para saciar mi sed
y una vez saciado
en tus sueños me adentre
para seguir amándote,
con la pasión de siempre
con el deseo desenfrenado,
con que cada noche
en la oscuridad de mi interior,
bajo las sabanas rasgadas
sentía la leche de tus pechos
inundar mi cuerpo,
mientras me lavabas
con el sudor frío de tu éxtasis,
la sabia del placer
inundaba tus océanos interiores,
dándole alas a tu corazón
que con perfecta maestría volvía a latir,
a ritmo pausado
después de tanto amor,
con los ojos cerrados
viajabas por tus constelaciones,
que tras el intenso ejercicio
fuiste volcán en erupción.

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