viernes, 27 de mayo de 2016

BENDITO SUEÑO.


Miro su rostro
balancearse en el columpio de la vida
y a la vez mis ojos sueñan,
con alternar con ella,
con tenerla cerca de mis áridas manos
y mis piel arar su piel,
mientras la apretó a mi torso
murmurándole a oído,
cada uno de mis sentimientos por ella.
Miro su rostro,
reflejo de un alma inquieta
que sueña con sueños rotos,
y veo que su rostro se torna gris,
como si fuera a estallar la tormenta,
pero gracias a dios, no llega la tormenta
aun cuando se acuesta sobre mi hombro
y quieta, descansa su pena tragada,
mientras mi hombro la aguanta
como almohada de un sueño loco.
Acaricio su melódico rostro,
mi dedo se pasea por sus labios
y ella no dice nada,
sigue allí recostada
con sus ojos cerrados,
cuando mi mano se enreda en su pelo
entonces la luz de la luna  pálida,
refleja la silueta de su rostro sobre la arena
y es entonces cuando con su mano,
acerca mis labios a sus labios
para que jueguen en la desolación,
de aquel amor echo almohada.

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