jueves, 5 de mayo de 2016

QUERIENDO QUE LE HAGAN CASO


De su rostro marcho la felicidad
en un carrito pasea la duda,
el interrogante de una vida,
que espera crecer
en el amor materno,
en la caricia de la mano fría,
en el calor del pecho
acurrucada en su lecho,
bajo cálidas nanas
musitadas con voz entrecortada.
En su rostro se ve el miedo,
se siente y se envuelve,
en su nido se aísla
mientras juguetea para ser atendida
porque a la pequeña le duele la indiferencia,
de una madre oscurecida por la inocencia,
y la pequeña llora
su llanto lo cubre todo desde su cuna
que es reducto de un naufragio,
allí toma la soledad
en el día y la noche,
la estruja sobre si misma
esperando un beso de madre
y si puede ser de padre,
pero allí adolece
desde el momento de nacer,
allí tendida
acurrucada juega con sus manos,
llora y patalea
en su primera pelea.

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