jueves, 29 de junio de 2017

DIALOGO DE UNA ESPERA....29/06/017.....


-¿Que si he renunciado a algo?
-Sí, eso te pregunto.
-Te diré que desde que tengo uso de razón he renunciado.
-Lo dices para que me calle o es puro formalismo.
-Ni por lo uno, ni por lo otro.
-Lo siento pero tengo que decirte que no me lo creo.
-Que incrédulo que eres.
-¿Porque soy incrédulo?
-¿Que porque eres incrédulo?
-Sí, ¿porque?
-Porque nunca te crees lo que te digo.
-Mira, sino me creyera lo que me dices, ahora en este momento no estaría aquí contigo.
-Hombre hay te doy la razón. Ya que se que hace horas que hubieras huido de mi compañía.
-¿Eso crees?
-Sí, eso creo, aunque me duela decírtelo.
-Venga haya, si tu siempre dices las cosas como son, aunque después te arrepientas.
-Parece ser que ahora que todo se termina vas conociéndome. Pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena. Te diré una cosa, esa forma de expresarme me ha dado y quitado muchos amigos, sabes. Y todo por decir la verdad.
-Suele pasar y es normal, decir la verdad ofende.
-Pero por mucho que la verdad ofenda debemos de ser conscientes de que hay que aceptar toda clase de criticas.
-Sí y tienes más razón que un santo, pero es más fácil encajar las criticas buenas que las malas.
-Claro que es más fácil, por eso estamos ahora tan faltos de valores.
-¿Faltos de valores?
-Sí, faltos de valores. ¿No te lo parece a ti?
-Ahora que lo dices puede que sea así.
-No te das cuenta que la vida no importa en estos momentos. Parece como si la vida no valiese nada.
-Sí, eso parece. creo que es como si hubiéramos perdido el norte.
-Por una santa vez veo que tenemos el mismo pensamiento.
-Sí y puede que sea porque llevamos el mismo rumbo tu y yo.
-¿tu lo crees así?
-Sí, así lo creo.
-Pues no sabes lo tranquilo que me dejas.
-Oye a todo esto, ¿Qué pasa con las monedas?
-¿Con las monedas?
-Sí, ¿para que las querías?
-Eso te acabo de preguntar ahora y hace un buen rato y no me has dado respuesta aun.
-¡Ah iluso!, con que quieres que te diga para que las quería. Y estarás dispuesto a que te cuente toda la historia de las monedas.
-Anda pues claro que estoy dispuesto.
-¿Tu crees que estas dispuesto?
-Claro que lo creo. Aunque de ti me creo cualquier cosa y me das a veces hasta miedo.
-Que te doy miedo.
-Sí mucho miedo.
-Hay que ver como eres.
-Ya sabes que soy como soy y hasta algunas veces me sorprendo de como soy.
-No lo jures, de eso estoy más que seguro, hasta yo me sorprendo de tus respuestas.
-Vale ya de monsergas y cuéntame la historia. Soy todo oídos.
-Serás todo oídos no lo dudo, pero no se si debería de contarte la historia de las monedas.
-Tu me la cuentas. Del resto me encargo yo. Pero venga date prisa.
-¡Eh!, sin meter prisa que el asunto es delicado y por lo tanto tiene que haber situación para poder comenzar.
-¿Como que tiene que haber situación?
-Como lo oyes. Ya que sin el momento adecuado no se puede contar.
-¿Por que?
-Porque es un tema muy delicado y tiene que estar preparado tanto el que la cuenta como el que la escucha.
-Gong, gong, gong.................tilín, tilín. Gong, gong.
-¿As oído?
-¿El que?
-Las campanas de la iglesia.
-Sí, ¿y que?
-Pues eso que ahora no es hora de contarte la historia de las monedas.
-Que, salvado por la campana, ¡eh!.
-Más o menos, así es. Pero te aseguro que a partir de la medía noche te la contare.
-Júralo.
-Lo siento, ya sabes que yo no juro por nada de este mundo.
-Entonces como se que me la contaras a partir de la media noche.
-Te tendrás que fiar del reloj de la iglesia y de mi palabra. Y te aseguro que de mi palabra te puede fiar como del reloj de la iglesia.
-Ya veremos si todo lo que dices es cierto. Esperare a que llegue la media noche con impaciencia. A todo esto, ¿Por qué hay que esperar a la media noche?

                                                   El jueves que viene más.



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