jueves, 16 de febrero de 2017

DIALOGO DE UNA ESPERA......16/02/017


-Sí, pero casi siempre acaban buscando ayuda. Y tú porque te conozco no hubieras buscado ayuda, a no ser que la casualidad a hecho que nos encontráramos.
-¿Acaso existe la casualidad?
-Ya me estas llevando al lado que más te interesa
-Yo, no, que va eso te lo crees tú. Yo solo quiero que me contestes, si existe o no existe la casualidad.
-Con que yo lo crea ya vale.
-No, no amigo eso es hacer trampa, y te digo porque quieres hacer trampa, porque no lo sabes si existe o no existe.
-Mira, pues te diré una cosa, creo que si la casualidad no existiera, tú y yo no estaríamos aquí en este preciso momento y no nos hubiéramos conocido nunca.
-¿Y eso como lo sabes?
-Muy simple, porque si no hubiera habido una mano creadora nada de lo que sentimos y percibimos hubiera sido creado, y entre ello esta la casualidad.
-Quieres decir que la casualidad también fue creada por ese señor de barbas blancas y largas al cual llaman Dios.
-Creo, que empiezo a entenderte, pero sigo diciendo que lo de la casualidad es una causa efecto.
-Se que contigo no haré carrera, diga lo que diga, me explique como me explique sacaras pelos de una clavera.
-Oye, ahora que dices lo de la calavera. Halo mejor estoy esperando mi final.
-No digas más tonterías y eso es una tontería muy grande, entendido.
-¿y eso porque es una tontería muy grande?
-Porque sí y punto. Pues no te queda quedar mal.
-Oye, tu no sabes que en esta vida todo es efímero.
-Sí, claro que lo se.
-Entonces porque te ríes de lo que te acabo de decir, si es tan serio como que nos tenemos que morir.
-Que no me rio, lo único que digo es que acabas de decir una gran tontería con lo de que estas esperando la muerte.
-Yo no he dicho eso.
-¿Como que no?
-No, yo he dicho el final, que no es lo mismo.
-¿Como que no es lo mismo?
-Pues no y cuando digo que no es que no.
-¿Como que, que busco?
-Sí en el bolsillo estas buscando algo y no me digas que no.
-Ah, sí, es una zanahoria. ¿quieres?
-¿Como que si quiero?
-Sí, tan difícil es interpretar mi pregunta.
-No, no quiero gracias. ¿pero que vas a hacer con ella?
-¿tú que crees?
- No se.
-Pues comérmela, ya que tengo hambre y mi estomago me pide que le de el placer de deleitarse con algo, y como solo tengo esta zanahoria, me la voy a comer, te parece bien.
-A mi ni me parece bien, ni me parece mal, tú sabrás lo que haces.
-Acaso tú cuando tienes hambre no comes.
-Por supuesto que si tengo hambre como, eso si, si tengo el que llevarme a la boca ya que si no tengo nada me aguanto. Aun te diré más el hambre dicen que agudiza el ingenio.
-Ya pero a mí como ingenio no me falta me como la zanahoria y ya esta. Que hambre tengo y por suerte en mi bolsillo andaba perdida esta zanahoria.
-Hay que ver como eres.
-¿Y como soy?, si se puede saber.
-Bueno tu ya me entiendes, no hace cuatro días que nos conocemos y de sobras se que ingenio no te falta.
-Entonces porque tanto refunfuñar por comerme una zanahoria si todo el mundo cuando tiene hambre come.
-No por nada, pero es que me parece algo absurdo sacar de un bolsillo una zanahoria y ponerte a comértela así por las buenas.
-más absurdo creo yo que podía haber sido que no te hubiera invitado a este banquete que mi estomago se esta dando con la zanahoria y seguramente me lo agradecerá, como me agradece todos los placeres que le doy.
-Oye tu no sabes que el hombre no vive solo de placeres.
-Por supuesto que lo se y no me cabe duda de que sea cierto.
-Y si lo sabes. ¿Por qué actúas como si no lo supieras?
-No es que actué como si no lo supiera, es que actuó como todo mortal, ¿no crees?
-Cada día me sorprendes más.

                                                         El jueves que viene más.