jueves, 4 de mayo de 2017

DIALOGO DE UNA ESPERA 4/05/017

-Vale no te pongas así, que parece que e topado con la iglesia.
-Dejemos las cosas sagradas para otro momento.
-Si, de acuerdo, tienes toda la razón y encima no debía haber sacado el tema ya que tú eres agnóstico.
-Veo que cuando quieres piensas con la cabeza.
-¡Eh!, cuidado yo siempre pienso con la cabeza.
-Menos en ciertos momentos como este que precisamente creo que te equivocabas.
-¿Equivocarme yo?
-Sí, tú.
-Sera la primera vez que digo algo y estoy equivocado. ¿o acaso no tengo ojos para ciertas personas?
-Si, hombre ojos tienes, más que nada como todo el mundo dos.
-¿Te crees gracioso, no?
-Gracia solo tengo la que me dieron mis padres, pero bueno dejémoslo hay y déjame deleitar mi vista con ese cuerpo tan espectacular.
-Se abra visto impertinente e insolente como tu.
-Vaya. ahora soy impertinente e insolente.
-Si, eso es lo que creo que eres.
-Y para deducir esa cuestión, ¿con que as pensado?
-Con la cabeza, te parece bien.
-Estupendo, maravilloso, sensacional. Pero déjame regocijarme por un momento.
-Haya con tu regocijo. Novas a sacar más que eso.
-Pues eso, con ello me vasta.
-Con poca cosa te conformas.
-No necesito nada más en estos momentos difíciles, cuando presiento que todo se acaba.
-Anda a haya. ¿Qué haces ahora?
-Nada, no lo ves.
-Ya lo veo.
-Pues entonces, a que preguntas.
-Algo tendremos que hacer entre tu y yo, no.
-¿Acaso no estamos haciendo nada?
-Si, si al pasar el tiempo se le puede denominar hacer algo.
-Me dices que estamos perdiendo el tiempo.
-Más o menos.
-Ese serás tu, porque lo que es yo estoy esperando.
-Si, ya lo se, pero aun no me has dicho lo que esperas o a quien esperas.
-Para que he de decírtelo, si por mucho que te lo explico no me entiendes.
-Tienes razón, nunca te he entendido y menos ahora.
-Pues entonces.
-Vale, vale no discutamos por algo tan insignificante.
-Oye, ¿en que piensas?
-¿En que pienso?
-Si, ¿en que piensas?
-En nada.
-¿Y como se puede pensar en nada
-No pensando, dejando la mente en blanco.
-Y si no piensas en nada. ¿Qué haces?
-Pues eso nada.
-¡Ah!, bueno me parece justo lo que me dices.
-¡Eh!, tu no estas bien, a ti te sucede algo.
-¿Porque me tiene que suceder algo?
-Porque no es normal que te parezca justo lo que te acabo de decir.
-Tonterías. Estoy perfectamente.
-¿Estas seguro?
-Segurísimo, tan seguro que me tengo que morir.
-Hombre no digas eso.
-¿Porque no debo de decir eso?
-Porque no y punto.
-Pero si es una realidad como un templo.
-Si, por supuesto que es una realidad. Aquí no nos vamos a quedar ninguno de simiente.
-Entonces. ¿Por qué no quieres que lo diga?
-Porque no sabemos cual es nuestro destino.
-¿Y?
-Porque si supiéramos el destino que nos depara no podríamos vivir con  la mesura que vivimos.
-Entonces quieres decir que la vida es un interrogante.
-Efectivamente. La vida es un eterno y gran interrogante.
-¿Porque no dormimos un rato?
-Porque tiempo tendremos de dormir seguido.
-Pero tu sabrás si tienes sueño o no lo tienes. Yo no quiero, ni deseo dormir.
- A mí si que me gustaría echar una cabezadita.
-Échala si es lo que deseas. ¿y si me enfrío?
-¿Porque te vas a enfriar?
-¿Que porque me voy a enfriar?
-Si, eso te he preguntado.
-Es que hace fresco esta noche y más después de la tormenta.
-Por eso a llegado la calma, porque habido tormenta.
-¿Pero que hago?
-Tú sabrás, si quieres dormir duermes y sino estate despierto.
-¡Jo!, no me ayudas nada.
                                                        El próximo jueves más.